Boticaria García señala en qué debemos fijarnos al comprar tomate frito en el super

La salsa de tomate es un clásico en la comida mediterránea. Este ingrediente forma parte de infinidad de recetas españolas. Aunque en las elaboraciones originales se preparaban de forma casera, su versión envasada nos ofrece la oportunidad de saltarnos este paso en la cocina.

En los supermercados encontrarás dos versiones: el tomate triturado y el tomate frito. Aunque sus características son muy parecidas, no llevan los mismos ingredientes ni tampoco se le suele dar el mismo uso en los platos.

Qué debes tener en cuenta cuando compres tomate frito o triturado

Ambos se obtienen de triturar el tomate para convertirlo en una especie de crema. Sin embargo, en el proceso, al tomate frito se le añade aceite de oliva y otros alimentos como cebolla y ajo. El tomate triturado siempre es una opción más saludable, aunque es importante que prestes atención a otro elemento, como advierte la nutricionista y farmacéutica Boticaria García.

La experta ha utilizado sus redes sociales para explicar en qué debes fijarte a la hora de comprar tomate en conserva. ¿Cómo elegir un buen tomate? Boticaria García ha señalado que es crucial comprobar la tabla nutricional. Señala que el principal ingrediente debe ser el tomate.

Aunque puede ir acompañado de otros componentes como la sal, lo ideal es que tenga un 99% de tomate. Y la sal no debe superar el 1%. “También es frecuente que en la lista de ingredientes veas que se incluye algún regulador de la acidez”, añade. El más común es el ácido cítrico y como, aclara la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), “este aditivo es aceptable y sin riesgos”.

El apartado de los azúcares también influye en su calidad. Generalmente, un tomate natural tiene en torno a un 3% de azúcares intrínsecos. “Si hablamos de un buen tomate triturado, la casilla del azúcar también tendría que estar en torno al 3%”, indica la nutricionista. Este ingrediente se añade para rebajar la acidez y la OCU explica que valores de azúcar en torno al 5% se pueden considerar razonables, ya que más de la mitad de esa cifra procede del propio tomate.

¿Es saludable el tomate frito?

El tomate frito lo puedes incluir en tu dieta sin problema, aunque siempre es mejor hacerlo en casa. Un estudio de la Universitat Politècnica de València señaló que la versión frita ofrece una mayor protección digestiva. El tomate tiene propiedades antioxidantes procedentes de los compuestos fenólicos y licopeno.

Los investigadores evaluaron los efectos sobre la viabilidad del microorganismo probiótico L. reuteri a lo largo del proceso digestivo. En el estudio publicado en el Journal of Functional Foods comprobaron que “la presencia de compuestos antioxidantes protege a la cepa probiótica frente a la pérdida de viabilidad que se produce durante el proceso digestivo, siendo esta protección mayor cuando estos proceden de tomate frito en lugar de crudo”.

“La viabilidad durante el tracto gastrointestinal, y la gastrorresistencia de Lactobacillus reuteri, se ve influenciada por un aporte paralelo de compuestos antioxidantes procedentes del tomate. Y hemos demostrado que el tomate frito es mejor que el crudo en ambos casos”, concluye Jorge García Hernández, del Centro Avanzado de Microbiología de Alimentos (CAMA).

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