Esto es lo que dice la ciencia sobre tomar caballa en lata

La caballa en lata es una opción práctica y saludable que ha ganado popularidad en muchos hogares. En general, las conservas como el atún o las sardinas son una solución ideal cuando falta tiempo o ganas de cocinar. Dentro de la amplia variedad disponible, esta especie destaca no solo por su sabor sino también por sus propiedades nutritivas.

El pescado en general se relaciona a un menor riesgo de enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer. Por eso, en las guías de alimentación se recomienda comer entre 3 y 4 raciones de pescado a la semana, y es conveniente que al menos dos sean pescados azules.

Las propiedades de la caballa

La caballa es un pescado azul que aporta una excelente fuente de proteínas de alta calidad. Es rica en ácidos grasos omega-3, conocidos por su capacidad para estabilizar el metabolismo de las grasas. Estos ácidos disminuyen los niveles de colesterol LDL (el colesterol malo) e incrementan el colesterol HDL (el bueno), lo que es crucial para la salud cardiovascular. Además, estos nutrientes ayudan a reducir la incidencia de enfermedades cardiovasculares.

Según la Base de Datos Española de Composición de los Alimentos (BEDCA), consumir 100 gramos de caballa aporta alrededor de 180 kcal, lo que la convierte en una opción baja en calorías, ideal para quienes buscan controlar su ingesta calórica. También contiene vitamina A, que es esencial para la salud ocular y del sistema inmunitario, así como vitaminas del grupo B, especialmente niacina y B12, necesarias para la salud del sistema digestivo, la piel y el sistema nervioso. La vitamina B12, en particular, es crucial para el rendimiento óptimo de las neuronas y la formación del material genético.

¿Es bueno comer caballa en lata?

Pero, ¿qué ocurre cuando se come la caballa en lata? Aunque siempre es preferible consumir el producto fresco, las conservas también son una buena opción y, al contrario de lo que se puede pensar, no pierden sus propiedades nutritivas. Además, la Universidad de Harvard recomienda consumir pescados pequeños que se encuentran en el eslabón inferior de la cadena alimentaria.

“Las anchoas, el arenque, la caballa y las sardinas son excelentes fuentes de proteínas, micronutrientes como hierro, zinc y vitamina B 12 y ácidos grasos omega-3 saludables para el corazón, que pueden ayudar a aliviar la inflamación en el cuerpo y promover un mejor equilibrio“, señala el artículo de la prestigiosa universidad.

Tienen menos probabilidades de contener “contaminantes como mercurio y bifenilos policlorados (PCB) en comparación con especies más grandes”

Optar por consumir caballa no solo beneficia la salud, sino también el medio ambiente. Según Christopher Golden, profesor asistente de nutrición y salud planetaria en la Escuela de Salud Pública TH Chan de Harvard, “es mucho mejor para la salud y el medio ambiente reemplazar las fuentes de alimentos terrestres, especialmente la carne roja, con fuentes de alimentos acuáticos”.

Estos pescados, además, tienen menos probabilidades de contener “contaminantes como mercurio y bifenilos policlorados (PCB) en comparación con especies más grandes”.

La caballa en lata es una opción accesible y económica. La dieta mediterránea, reconocida por sus beneficios para la salud del corazón, incluye pescados pequeños como la caballa, tanto en su versión fresca como enlatada. Aunque es importante tener en cuenta que algunas conservas pueden tener un alto contenido de sodio, la caballa en lata sigue siendo una opción nutritiva y práctica para incorporar a la dieta diaria.

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