Si tú y yo comemos lo mismo, ¿por qué a mí me engorda y a ti no?

Tus compañeros de trabajo y tú decidís poneros a régimen. Todos seguís a rajatabla una dieta hipocalórica, vais las mismas horas al gimnasio, y después de dos meses de esfuerzo y sacrificio, no te lo puedes creer: tú apenas has bajado 500 g de peso, mientras la mayoría ya utilizan una talla menos de pantalón. ¿Se puede saber qué está pasando? ¿Qué clase de broma es esta?

Esta situación, u otras muy similares, es la que suele darse los días previos a Semana Santa, cuando ya ha pasado un cierto número de semanas después de poner en marcha el plan de adelgazamiento del 1 de enero. Las razones científicas que explican esta realidad son numerosas, y en la mayoría de los casos no se tienen en cuenta.

Perder peso no es magia, tiene sus ‘reglas’

Si de verdad quieres perder peso, la clave está en someterse a un tratamiento multidisciplinar y personalizado, un plan que contemple el máximo de aspectos posibles de cada persona, ya que “cada paciente es un mundo”, afirma Rubén Bravo, nutricionista y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Esta aseveración conlleva, entre otras cosas, que todo proceso de adelgazamiento requiere un abordaje multidisciplinar, ya que “a pesar de que muchos pacientes presentan numerosos puntos en común, como el sedentarismo, una alimentación inadecuada o problemas relacionados con las emociones, como la falta de motivación, no hay que olvidar que cada caso es único”.

Pautas que no son solo consejos, sino directrices a seguir

En ese planteamiento plural que propone el experto, destaca tres factores ineludibles: buscar el déficit calórico, llevar una dieta altamente personalizada y practicar actividad física de forma regular. Y es que el deporte no solo debería integrarse en un plan de adelgazamiento como parte de una estrategia para quemar calorías, también “es un gran apoyo para reducir el riesgo cardiovascular, controlar los niveles de colesterol, mantener la estabilización de glucosa en sangre, o incluso también por su impacto positivo en las emociones, dado que favorece la secreción de serotonina y dopamina, lo cual se traduce en un mayor control de la ansiedad y aumento de la motivación, de pensamientos positivos y, en definitiva, de más felicidad”.

La pérdida efectiva y duradera de peso depende de múltiples variables, como la edad y el sexo

Por otro lado, el déficit calórico, el que alcanzamos cuando nuestro organismo quema más calorías de las que consumimos, es “fundamental a la hora de perder peso”, sintetiza Bravo, quien añade que “se ha detectado que hay un grupo de pacientes a los que los hidratos de carbono, sobre todo las harinas, los azúcares y las grasas saturadas, les afectan especialmente en lo relativo a dos cuestiones: en primer lugar, el metabolismo que realizan de estas sustancias es menos eficiente y tienden a acumular el exceso de calorías en forma de grasa corporal de una manera más profunda que otros pacientes cuyo metabolismo no es tan lento; y en segundo lugar, estos individuos suelen desarrollar una adicción a alimentos que contienen este tipo de sustancias“.

Para perder peso, tan importante es la alimentación como hacer deporte. (iStock)

Por último, personalizar la dieta es el tercer elemento que completa la estrategia de adelgazamiento. Y es que la cantidad de alimento, y sobre todo la de macro y micronutrientes, según el experto, siempre debería ajustarse a cada persona en función de múltiples factores, entre ellos, “si es hombre o mujer, la edad, el peso, la cantidad y el tipo de actividad física que realiza y el peso corporal”.

Parece, por tanto, que los cimientos que sustentan una pérdida de peso eficaz son fundamentalmente tres: una dieta personalizada, el ejercicio físico y el déficit calórico. Ahora bien, hay casos en los que todo esto no es suficiente, y “es necesario valorar otras vías como la cirugía bariátrica o endoscópica, ya que hay pacientes que no consiguen avanzar en el proceso o que no logran mantener resultados”, apostilla el experto.

Una parte no depende de ti, sino de tus genes

Más allá de lo que está en nuestras manos, Bravo nos recuerda que existe otro factor determinante en esta ecuación. Se trata de la genética. Hay mucha evidencia científica respecto a la influencia de los genes en determinados aspectos cuyo desarrollo favorece la obesidad. En este sentido, el experto señala que “hay personas con una genética que les predispone a padecer distintos trastornos de la alimentación, a tener una eficacia metabólica inferior, a almacenar el exceso de calorías en forma de grasa corporal, y una dificultad mayor para utilizar esa grasa como fuente de energía”. Y añade: “La genética también puede favorecer el sedentarismo y el desarrollo de patologías relacionadas con el síndrome metabólico”.

La genética podría predisponer al sedentarismo y favorecer el sobrepeso y la obesidad

Otro aspecto que explicaría el mayor o menor grado de facilidad para adelgazar tiene que ver con el entorno. Si bien tu ADN podría empujarte al sedentarismo o a comer más hidratos de carbono que tu compañero de trabajo, también el entorno social, laboral o personal puede tener tanta o más fuerza creando un ambiente obesogénico (conjunto de factores externos que nos rodean y que pueden conducir al sobrepeso u obesidad) con el que es difícil lidiar. “Si, por ejemplo, estás rodeado de personas con un metabolismo más eficaz que el tuyo y que comen alimentos que tú deberías reducir, vas a tener más tendencia a saltarte la dieta”, advierte Bravo, quien considera que “el entorno es, junto con la alimentación o el deporte, un factor clave en cualquier plan de adelgazamiento”.

Las variables a tener en cuenta son casi infinitas

Si mantenemos fijos dos de los factores del régimen, la alimentación y el deporte, es decir, si dos personas comen lo mismo y practican el mismo ejercicio, ¿por qué obtienen resultados distintos? ¿Qué es lo que hace que uno pierda mucho más peso que otro? “Los motivos son muchos”, responde el experto. Puesto que “cada persona tiene unas características propias. Por ejemplo, la cantidad de masa muscular va a determinar su metabolismo basal (gasto calórico en reposo) y también si realiza actividad física. Cuanta más masa muscular tenga, más capacidad de quemar grasa”. Y añade: “Hay muchos otros componentes que inciden en la pérdida y ganancia de peso, como los hormonales o los metabólicos”.

Es aconsejable acudir a un experto en nutrición, ya que él sabrá cuál es la dieta más eficaz. (iStock)

El experto señala también el sexo de la persona como otro de los aspectos que entran en juego. De hecho, “la dieta siempre ha de ser diferente en un hombre y en una mujer, no solo cuando se quiere adelgazar. Hay que tener en cuenta que las necesidades diarias del tipo de nutrientes (vitaminas, minerales, proteínas…) son distintas en función del sexo. Además, en general, el hombre tiene más masa muscular, con lo cual tiene mayor eficacia para perder peso. Del mismo modo que los factores hormonales en la mujer favorecen la retención de líquidos en los últimos días del ciclo menstrual. Y, en el caso de los hombres, los niveles de testosterona favorecen el rendimiento deportivo”, resume.

Con la dieta mediterránea no te equivocas

Más allá de todas las variables mencionadas, el experto considera que es posible establecer unas indicaciones generales que sirvan a la mayoría de las personas: “Lo primero sería llevar una dieta rica en vegetales naturales, con una cantidad moderada de frutas; incluir un litro y medio o dos de agua; un aporte de proteínas calculado por un especialista en función de las características de la persona; elegir grasas saludables (polinsaturadas y insaturadas), presentes en el aceite de oliva y en el aguacate; reducir el consumo de grasas saturadas; y por último, llevar una dieta rica en fibra, disminuir las harinas refinadas, intentar eliminar o rebajar los azúcares, disminuir la ingesta de alimentos ultraprocesados y evitar el alcohol”.

Foto: Los investigadores identificaron que las propiedades antiinflamatorias de la dieta mediterránea pueden mejorar las posibilidades de concepción de las parejas. (Pexels)

Bravo completa estas pautas con otras relacionadas con la actividad física y recomienda “dar entre 10.000 y 15.000 pasos diarios y realizar ejercicios de musculación o de fuerza para mejorar nuestra masa muscular y, por tanto, la eficacia metabólica”.

Tus compañeros de trabajo y tú decidís poneros a régimen. Todos seguís a rajatabla una dieta hipocalórica, vais las mismas horas al gimnasio, y después de dos meses de esfuerzo y sacrificio, no te lo puedes creer: tú apenas has bajado 500 g de peso, mientras la mayoría ya utilizan una talla menos de pantalón. ¿Se puede saber qué está pasando? ¿Qué clase de broma es esta?

Fortalecimiento

La mente y el cuerpo van de la mano. Al realizar terapias de fortalecimiento tu vida cambiara completamente; te sentirás con mucha más energía y serás más fuerte. En Fisioyak trabajamos con muchisimos atletas de alto rendimiento que requieren dar su maximo desempeño en sus disciplinas, por ello, recurren a nosotros para trabajar el fortalecimiento físico.